Home > Derecho a decidir con apoyos > «Yo soy yo y mis decisiones»: experiencias de toma de decisiones de personas con discapacidad intelectual con la capacidad jurídica modificada

Hace unas semanas, agentes jurídico-sociales del ámbito de la discapacidad se daban cita en Madrid ante la llamada de la Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT) con las Jornadas “Derecho a decidir con apoyos”, celebradas gracias a la colaboración de la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y de Fundación ONCE.

En ellas, los distintos ponentes ofrecieron sus puntos de vista sobre los artículos 12 y 13 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, poniendo de manifiesto la importancia de fomentar la toma de decisiones de las personas con discapacidad intelectual, con la capacidad jurídica modificada, así como también manifestaron la importancia de que sean protagonistas de sus vidas.

Decía Joseph Joubert que “la justicia es la verdad en acción”, por ello la AEFT decidió compartir un poco de esa justicia puesta en marcha con las historias de José Ángel, María y Carmen, tres personas apoyadas por Fundaciones Tutelares adheridas a la Asociación que han tomado decisiones importantes en sus vidas.

Fun.Tutelares Jornad.DERECHO A DECIDIR CON APOYOS

© imagenenaccion.org / ÁNGEL MORENO

José Ángel, un señor de sesenta y pico y con el pelo cortado a cepillo llegó a futubide, Fundación Tutelar Gorabide porque su padre había pedido en testamento que cuando él no estuviera fuera esta entidad la que acompañase a su hijo en el transcurso de su vida.
“Yo tenía unos objetivos y unas ilusiones, le conté a la Fundación que estaba trabajando en un centro ocupacional y que quería jubilarme porque estaba cansado, ya que llevaba más de 30 años trabajando y quería hacer otras cosas”, comenta José Ángel para explicarnos de futubide se esforzó por conocerlo, saber cuáles eran sus metas y objetivos y averiguar en qué planos de su calidad de vida podían apoyarle, para que juntos construyeran lo que en la entidad llaman plan de vida.

“Ellos me dicen que no era fácil, pero que lo podíamos intentar. Entonces fui a hablar con el coordinador del centro ocupacional y del sitio donde vivo para explicarles mis planes. En donde vivo me dijeron que debía ocupar las mañanas con otras actividades”, recuerda José Ángel que tuvo que sopesar pros y contras para tomar la decisión de jubilarse o no. A la decisión de jubilarse se unió la de buscar actividades que le gustasen para realizar por las mañanas. “Me explicaron que había que hacer un horario y yo fui a buscar información al Ayuntamiento, a Gorabide y luego se lo conté a a futubide”, comenta José Ángel.
La entidad le dio apoyo en todo el proceso, tanto en el de jubilarse como en el de búsqueda de actividades. Finalmente, este vasco consiguió jubilarse y sigue trabajando con la entidad para realizar sus horarios y planes de actividades.

Fun.Tutelares Jornad.DERECHO A DECIDIR CON APOYOS

© imagenenaccion.org / ÁNGEL MORENO

María es una mujer castellano manchega con ojos expresivos detrás de unas grandes gafas coloradas. Ella llegó a FUTUCAM hace aproximadamente 6 años y desde un primer momento trabajaron juntos a través de la metodología de la planificación centrada en la persona. Poco a poco fue planteándose nuevas metas y objetivos, como cuidar un poco más su salud o ahorrar para hacer viajes, como los que ha hizo a Roma o Londres. Su última meta era que revisaran su sentencia que, hace aproximadamente 10 años dictaba que María necesitaba apoyo para en todas las esferas de su vida, aun cuando en la práctica ella es quien toma las decisiones cotidianas y es protagonista de su vida.

Esta inquietud le vino porque “veía esta decisión injusta. Mi compañera de habitación solo tiene apoyo económico”, explica María que en ese momento empezó a pensar en la idea de que se revisara su sentencia. Esta inquietud aumentó cuando ella empezó a recibir formación en derechos y explicando su caso a los compañeros y conociendo otros distintos, se dio cuenta que modificar su sentencia era una cuestión de justicia. “Lo conté en el piso tutelado primero y luego a FUTUCAM”, recuerda María, que recibió todo el apoyo de los profesionales de esta entidad para seguir adelante con este proceso.
“Yo escribí una carta a los patronos de la Fundación diciendo que quería que se revisase mi sentencia y que se pasase de una tutela a una curatela. También dije que no quería que me quitaran a FUTUCAM”, comenta María que ahora, una vez que su petición ya está siendo cursada, solo espera que la escuchen y le hagan caso.

Fun.Tutelares Jornad.DERECHO A DECIDIR CON APOYOS

© imagenenaccion.org / ÁNGEL MORENO

Carmen es una catalana de acento marcado, gran sentido del humor y una pizca de ironía que deja entrever cuando intercambias unas palabras con ella.
La de Carmen es una historia curiosa, ella llegó a som-fundació catalana tutelar Aspanias hace 6 años y poco después de empezar a conocerse, los profesionales de la entidad la alertaron de que la Sra. R (nombre que utilizamos para salvaguardar su intimidad) estaba sacando cantidades injustificadas de dinero de la cuenta conjunta que Carmen tenía con su padre.
“Mi padre estaba muy enfermo, tenía demencia y la Sra. R tenía unos poderes notariales que le permitían sacar dinero para los cuidados de mi padre”, explica Carmen. Pero el dinero que extraía la Sra. R para esos cuidados: compra de ropa, elementos para la higiene, como esponjas o cepillo de dientes que necesitaba en la residencia en la que vivía, no correspondían con la realidad.

La Fundación Tutelar le explicó a Carmen lo que sucedía y “decidí demandar, evidentemente. Además pedí que som-fundació iniciara el proceso de modificación de la capacidad jurídica de mi padre para que lo apoyasen e impedir que la Sra. R siguiera sacando dinero de la cuenta”, asevera Carmen. Y así lo hicieron, Carmen decidió denunciar a la Sra. R y que fuera la fundación la que diese apoyos a su padre. “Luego tuve un reunión con el abogado de som-fundació y él me explicó que esta señora era mayor y no quería ir a juicio y nos ofreció un acuerdo con el que compensaba lo que se había llevado”, explica Carmen, quien finalmente decidió aceptar ese acuerdo.

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